Yo lo se muy bien: soy una persona triste, con algunos momentos felices, pero triste. Me fascina encerrarme en la tristeza, en la melancolia, en la soledad. Lo disfruto sobremanera. Y creo que es eso mismo lo que me hace valorar aun mas los pocos momentos de felicidad. Porque la felicidad es efimera, asi como lo es la tristeza. Sin embargo, hay algo en la melancolia que me gusta; no hay momento donde uno este mas en contacto consigo mismo que cuando se esta solo y pensando. En ese momento no hay caretas, no hay fantasmas, no hay nada mas, solo tu esencia, si te atreves a verla como realmente es. Es el momento donde, si te atreves, te puedes enfrentar a ti mismo, y empezar un camino de crecimiento.
Por eso se dice que los grandes cambios vienen acompañados de grandes sacudidas, que la noche siempre es mas obscura justo antes de que salga el sol. Tal vez así, provocando los días mas nublados, dandoles la bienvenida, acogiendolos, abrazandolos, el sol brille más intensamente cuando decida salir.